Muchos dicen yo soy y otros dicen y yo, y yo, y yo... Parece la fiesta del ego, de la salvaguarda de la autoestima. Para elevarse, muchos necesitan pisar. Muchos dicen yo propongo, otros dicen yo decido, otros comentan está hecho y se valen de argumentos sobre la gran parte, la mayoría, el bien común... ¿El bien común cabe dentro del círculo del confort? Todos parecen perseguir la medalla de la hipocresía, ríen, saludan risueños, pero qué más da ... Si quizás esas risas sean llantos disimulados, si quizás esas rabietas, sean celos proyectados. Muchos dicen pero pocos hablan sobre lo que de verdad les duele. ¿Qué hacer entonces? Invocar a la apatía, a la desidia, no llamar a los cambios. O tal vez, separarnos de los círculos tóxicos que intentan envenenar como la flor de las adelfas.
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